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Descripción del
itinerario
Se parte en esta ruta desde el
embarcadero del lago de la Albufera
que nos ofrece la perspectiva del gran
lago y los pueblos ribereños que son
divisados donde la tierra parece
fundirse en contacto con el agua y
dibuja sus siluetas. En sentido al
Perelló bordearemos la carretera por
su exterior hasta que acaba el
quitamiedos y en donde se encuentra
una edificación de tejado que imita a
las barracas típicas de la zona en la
que se lee: “Comunidad de pescadores
del Palmar” aquí descansan las
tranquilas barcas que reflejan su
simetría en el agua, se observan las
“calaes” llamadas así por los
lugareños, son palos cilíndricos que
penetran en el agua hundiéndose así en
el fango y de los que penden las redes
al objeto de capturar la pesca de la
zona. En el punto anteriormente
mencionado cruzaremos en sentido
transversal la carretera, localizando
de inmediato un camino compuesto de
gruesos tablones de los que antaño
sirvieron de apoyo a los raíles por
los que transcurría el tráfico viario,
en sentido derecho nos desviamos por
una zona densa de pinar, a pocos
metros cruzamos una carretera
secundaria que comunica con el lago de
Puçol y la playa de la Malladeta que
se inicia esta en la gola de Puçol en
dirección al Perelló, a nuestro frente
vemos nuevamente el tablado que se
encuentra debidamente señalizado
mediante unos cilindros de madera de
amarillo y verde en su parte superior,
nos encontramos en el llano de Sancha,
del cual se cuenta una leyenda de una
enorme serpiente, por tal motivo
recibe su nombre. Adentrándonos en la
dehesa al abrigo de la tupida y
compacta masa vegetal encontramos las
golosas zarzas que se apoderan del
espacio abrazando los pinos, en
ocasiones trepando por sus troncos
llegando a coronar sus copas en una
gran maraña que se extiende por
doquier, se pierde la señalización
cuando el camino que veníamos
atravesando muere en una vía de
asfalto aquí se tuerce a la izquierda
en donde vemos una barrera que impide
el paso de vehículos no autorizados,
contigua a ella hay otra cadena con la
indicación: “Casal d’Esplai” será esta
la vía por la que continuemos a 150
metros a la derecha veremos un camino
bien definido de arena que va
estrechándose a medida que se
transcurre por el, hay una pequeña
“malla” a la derecha, estas abundan en
la dehesa y se trata de depresiones de
terreno que contienen agua ligeramente
salinizada y que dependiendo de la
pluviosidad se hayan con mas o menos
nivel, a partir de aquí cobra encanto
el paraje que en todo momento nos
ofrece la vistosidad de la vegetación
densa, floreada, salpicada de color en
donde se escucha el correteo de huida
de los abundantes conejos que pueblan
la zona y que en las zonas de
abundancia de malezas se ven los
orificios arremolinados por donde
cruzan habitualmente, no es difícil
encontrar a nuestro paso la visión de
alguna perdiz con ligero movimiento
cruzando la estrecha senda y que si se
encuentran apuradas alzan el vuelo,
son muchas las especies de aves que
habitan en esta franja entre el
litoral y el lago, prueba de ello es
la cantidad de especies que en su
mundanal viaje se detienen aquí en el
humedal cuando la climatología les es
favorable, oteando el cielo se ven las
oscilaciones de las aves de rapiña con
facilidad, nos puede llegar a
sorprender la visión de alguna garza
real llamativa por su gran envergadura
y que alza el vuelo con evidente
lentitud debido a su peso, la senda en
ocasiones presenta un estrecho
corredor con exuberante verdor, hay
zonas arqueadas sobre nuestras cabezas
como acueductos vegetales que cubren
el camino con la penumbra. Llegamos a
un punto donde corta otra pista,
atravesándola se continua, aquí hay
mas abundancia de arena y el paisaje
se entremezcla con zonas tupidas de
pinar y otras mas abiertas, no por
ello desprovistas de vegetación, yacen
los troncos de los pinos esparcidos y
fragmentados por la descomposición que
se hace mas patente en invierno
desprendiendo un olor característico y
enriqueciendo el suelo con la masa
orgánica, continuaremos en la próxima
bifurcación a la derecha, el camino
ahora adopta una mayor anchura
parcheado con tramos de arena y
asfalto, estos últimos cicatrizan la
dehesa, consecuencia de un proyecto de
urbanización sobre el 1971 fecha que
reza en las bocas de alcantarillado,
siendo este paralizado por fortuna no
llegando a la destrucción de este
preciado pulmón para Valencia.
Ignoraremos las bifurcaciones de la
izquierda, llegando a un punto en
donde el camino se torna nuevamente en
senda por zona de pinar mas cubierta
este va trazando una curva en sentido
a la playa y en unos instantes
flanqueados por una zona de eucaliptos
salimos a otra vía, que la cogemos en
sentido contrario a nuestra marcha
inicial, a nuestras espaldas el
Parador Nacional Luis Vives, en este
punto la franja entre el lago y el
litoral es mas amplio, seguimos recto
y entre la vía que recorremos y la
costa se encuentran dos mallaes de
mayor tamaño que la anterior que se
adivina su ubicación por la zona de
carrizales, pasada la segunda de ellas
a nuestra derecha vemos un cartel de
hidrante (H –70 FD) parte una pequeña
senda que nos sumerge en otra zona con
abundante vegetación que desemboca en
una especie de pista de arena, nos
encontramos en zona dunar, se
encuentra esta en estado de
regeneración, atrás queda la zona de
pinar y encaminaremos nuestros pasos
hacia el Casal d’Esplai, que se alza a
nuestra izquierda es una edificación
anteriormente cuartel de carabineros
en donde se escucha el mar muy cercano
a nosotros a este lado de la franja el
suelo menos rico presenta una desnudez
en lo que a árboles se refiere
limitándose a plantas de pequeño porte
adaptadas al medio hostil por la
proximidad del mar, pasando por el
lateral derecho de la fachada del
casal continuaremos flanqueados por la
formación dunar que nos servirá como
referencia, los primeros pinos que
estan mas próximos al mar presentan
por el efecto del viento extrañas
formaciones apuntando en sentido
contrario al mar como queriendo huir
del tormento, doblegados y en algunos
casos ejemplares adultos que entran
sus ramas superiores en contacto con
la arena, aquí la senda no esta bien
definida, a unos 500 metros a nuestra
izquierda otra zona de carrizal nos
indica el camino a seguir,
encontraremos unas mallaes estas son
las de mayor extensión de la dehesa,
cruzamos por una pequeña elevación de
terreno que la separa de otra
inferior, aquí se alzan los plumeros
apuntando al cielo doblegados formando
un semicírculo cuando el viento los
agita como crines de caballo. Sobre la
fulgente charca, bordeando la de mayor
tamaño llegaremos a una vía de cemento
estriado, nos dirigimos a la izquierda
y pasada una plataforma circular que
asemeja a un helipuerto, vemos a
nuestra derecha la senda que retomamos
por el mismo trayecto que
anteriormente habíamos recorrido en
sentido inverso, hasta llegar
nuevamente a la cadena con la
indicación de casal d’Esplai, a la
derecha de frente unas indicaciones y
tras ellas el lago de Puçol, llamado
también de la dehesa, dejando el
asfalto una pequeña senda que va
orillando el lago este presenta en su
centro unas elevaciones de terreno a
modo de pequeñas islas, esta zona es
la que mas concurrencia de gente
presenta al ser zona recreativa y por
la facilidad de acceso en vehículo,
son abundantes las fuentes y los
bancos y mesas de madera,
localizaremos el puente que cruza la
gola de Puçol, no llegando a cruzarlo,
encontramos nuevamente las
señalizaciones que vimos al inicio de
la ruta (tablado) y siguiendo en
paralelo la gola por su margen derecha
entre zona de pinar recorreremos los
últimos 500 metros que distan del
lugar de partida. |